El derrumbe del techo del Aula C de Filosofía y Letras se debió a "un inadecuado detalle constructivo en el sector de apoyo de las vigas principales" del techo sobre los muros, según consigna el Informe Técnico elaborado por el Instituto de Estructuras de la UNT, al que LA GACETA tuvo acceso exclusivo. El informe, de 30 páginas, tiene fecha del 18 de marzo y está firmado por los ingenieros Carlos Rodríguez, Oscar Dip y Enrique Galíndez.

En las conclusiones del relevamiento puede leerse: "si bien las dimensiones de los elementos estructurales de la cubierta son suficientes para soportar cargas permanentes, la resolución estructural a nivel de detalle constructivo provocó en este caso, una falla localizada que desencadenó posteriormente la falla de otros elementos". Se agrega que hubo "deficiencias" en la unión de las vigas menores, que "no se condicen con el buen arte de construir".

Sin embargo, "el colapso estructural pudo haberse iniciado como consecuencia de la acción de una carga accidental" (un sismo, vientos o una explosión) para lo que la estructura no estaba preparada y que sobrepasó "la capacidad resistente del anclaje, produciendo la pérdida de apoyo de este elemento, su caída y el posterior colapso generalizado de toda la estructura de cubierta". Estos resultados surgen de "análisis numéricos computacionales" y de "las evidencias constatadas durante la inspección técnica". Luego de que se retiraran los escombros, los ingenieros inspeccionaron la estructura de hierro y se tomaron muestras de la cubierta colapsada para estimar las cargas.

La cubierta empezó a caerse por el sector este hasta desplomarse completamente sobre las butacas del anfiteatro la mañana del 28 de febrero. Había sido diseñada por la constructora GAMA SRL, empresa que tercerizó entonces la construcción de la estructura de hierro, según se consignó. Sin embargo la falla parecería estar en su anclaje sobre los muros. Una fotografía del informe muestra "la rotura de la soldadura" en el vértice de una de las vigas principales del techo, que se apoyaba sobre un dispositivo de anclaje en el muro. El texto indica "el estado de oxidación que presentan los elementos metálicos que no fueron protegidos adecuadamente".

Según el documento, el único tensor de la viga principal sur (los planos contemplaban dos y no uno) que se apoyaba sobre la pared este estaba "totalmente desprendido" la mañana del derrumbe. El tensor había sido soldado sólo en los extremos. También se observó corrosión en la soldadura y en la barra de hierro del tensor.

Una comparación entre una planilla del Plano Conforme a Obra y la verificación en el lugar revela que las dimensiones de los elementos de las vigas eran menores en la obra construida. La capa de hormigón alivianado también era de menos espesor. La obra estaba preparada para soportar su carga permanente, pero no para cargas accidentales.

Qué dijo la empresa

En LA GACETA de ayer, el socio gerente de GAMA, Jorge Garber, había señalado que si la construcción duró 14 años, las fallas se deberían a falta de mantenimiento y no a deficiencias en la construcción. De hecho, la legislación civil contempla un período de 10 años antes de que caduque la responsabilidad de los constructores.

A partir de este peritaje el rector de la UNT, Juan Cerisola había anunciado el martes pasado una presentación ante la Justicia Federal.

Un sumario administrativo también se sigue adelante para determinar si personal de la universidad tuvo alguna responsabilidad en el deterioro de la estructura.